miércoles, 16 de diciembre de 2009

HE VUELTO.

Miguel Ángel Avilés
avilesdiván@hotmail.com


He vuelto. Anduve por ahí tratando de componer el mundo pero no pude. Primero, porque mis limitaciones son mayores a las que pensaba y segundo, por que este mundo en el que nos toco vivir, salvo prueba en contrario, no tiene remedio. Al menos por ahorita. Pero una gitana leyó mi mano y me ha dicho que el futuro es muy caprichoso y voluble, de tal suerte que este nubarrón que cubrió a mi fracasada encomienda, mañana puede convertirse en un cielo despejado y, entonces sí, mi titánica misión habrá sido cumplida. Se los juro.

Por lo pronto aquí estoy de nuevo, desempolvando este espacio y queriendo decir muchas cosas que de tantas, no se por donde empezar. Pudiera ser por el principio, me gritan los convencionales como tallándome en la cara la obviedad, pero ahí esta la clave y de paso esta su error: son tan infinitas las formas de por donde abordar un tema que no necesariamente tengo que empezar por el principio. Es mas, para que se le quite a mis detractores, romperé con el modelo tradicional del cuento de entrada, nudo y desenlace y empezaré por donde a mi me de la gana.

Por ejemplo, puedo empezar diciéndoles que la guerra que vive México a los niveles político, ideológico, económico, tecnológico, militar e informativo entre los dos principales bloques, narcotraficantes y autoridades, me tiene de sumo preocupado. No alcanzó a distinguir si dicha guerra es una guerra regular, entendida como aquella que se establece entre dos ejércitos estructurados que utilizan tácticas convencionales; o una Guerra irregular considerada como la que se establece entre un ejército regular y grupos inestables, no regulares de combate. Apuesto a que serán ustedes lo que me sacarán de la duda, por eso no debo preocuparme, pero para ir avanzado, por lo pronto la consideraremos simplemente como una bruta matazón.

Eso si: para efectos de imagen en el exterior creí oportuno remachar, dejar muy muy claro que esta cruenta batalla se da entre el crimen organizado y nuestras legítimas autoridades, como dos bandos antagónicos, irreconciliables, ya que luego de tantas noticias que evidencian la confabulación que desde tiempos inmemoriales ha tenido la famia con los guardianes del orden, la opinión pública nativa ya les da la categoría de sinónimos.

Al respecto y así sea nomás por cuidar “el que dirán” o salir con que “la droga sucia se lava en casa” con respecto a los extranjeros que arriban al país, no soy de la idea de que se tenga que andar con simulaciones y cosas por el estilo, sino que hay que dejarles muy claro a las visitas, por ejemplo a través de un tríptico que se reparta en las puertas de llegada de los aeropuertos o con el apoyo de la agencias de viajes, que lo que pudieran leer en los periódicos, ver en la tele, o peor aun, presenciar en plena calle de cualquiera de las ciudades que visiten, es el México de hoy, el real y que de ninguna manera se trata de una de las tantas representaciones escénicas que, como si volviéramos al pasado o como si estuviéramos en el lugar de los hechos de aquellas matazones, seguramente habrán de planear los organizadores para celebrar el centenario de la Revolución Mexicana y el bicentenario de nuestra bendita independencia.

No, en ninguno de las Hummer blindadas que entran escoltadas por carros de modelo reciente a los pueblos, por más triunfante que se les mire llegar a sus ocupantes, va alguien vestido de Agustín de Iturbide. Tampoco ese que en la línea fronteriza va cargando un enorme costal repleto de una hierva verde al parecer marihuana, es el pípila, ni el desconocido que le cortaron la cabeza de un machetazo y de un solo tajo está representando el papel de Hidalgo, nomás para que la gente pueda saber como pasó el cercenamiento del padre de la Patria.

Esto no nada mas hay que aclararlo para deslindar a la comisión organizadora de los festejos del centenario y bicentenario, de cualquier apología sádica y monstruosa que quisieran imputarle. Es cierto que han de querer que las nuevas generaciones de nutran sobre lo que pasó en aquel entonces, pero no creo necesario que sus recursos didácticos tengan que ser tan reales.

También hay que hacerlo para que la gente no camine tan campante por regiones dominadas por las fuerzas reales del narco u ocupadas por un destacamento de militares, pues en ambos casos puede ser peligroso.

Sepan entonces pues que la ejecución de unas gentes cuando estos transitaban en su modelo 2009 en pleno centro de cualquier ciudad, no es una dramatización de la famosa decena trágica.

Señores, tengan presente
que el día nueve de febrero
Mondragón y Félix Díaz
Se alzaron contra Madero [...]
Terminaron los combates
el dieciocho de febrero,
quedando allí prisioneros
Pino Suárez y Madero.

Ahora que si usted escucha que se canta algo como lo anterior, entonces posiblemente sí se ande recordando en alguna plaza, en alguna estación de radio, este acontecimiento y ahí, ni hablar, pare oreja pa que se entere como se dieron esos hechos que duraron mas o menos diez días y que culminaron con el asesinato de Madero y Pino Suárez.
Pero debo de advertirles que no toda fiesta que se esté haciendo de aquí al otro año, tiene que ver con las celebraciones de estas dos históricas fechas. Porque también es probable que en una plaza, en una privada o en un pueblito, haya luz y sonido, se lancen disparos al aire y sin parar una banda desgarre notas como estas:

Está de parranda el jefe
lo tenemos que cuidar
recuerdo la vez pasada
cuando se puso a tomar
se llevo una jovencita
al salir de aquel lugar
Pa' variar tiene visita
es su amigo el coronel
y esta bien acompañado
por la reina que usa el
vale mas sacar la nuestra
por que nos va amanecer
Que le traigan lo que pida
a mi amigo el coronel
cuando el jefe esta de buenas
no se mide en complacer
Cuando vea y oiga esto, primero, no vaya a creer que es en honor de algún insurgente o de algún caudillo revolucionario o por el sólo placer de vivir en este México independiente y, segundo, por la seguridad de usted y los suyos, acelere el paso y aléjese de ahí de inmediato.

Lo que si no me queda claro es si esta crisis que estamos padeciendo y que a todos ¿a todos? nos trae bocabajeados, es real o es una dinámica se sensibilización impulsado por la propia comisión organizadora para que, desde la empatía, los mexicanos de ahora nos demos cuenta lo jodida que estaban las condiciones prerrevolucionarias. Si es lo último, hay que reconocer la efectividad de la dinámica, pues todo no has quedado bastante claro, hagan de cuenta como si estuviéramos ahí, por lo que no veo para que tenemos que seguir con el ejercicio.

Ya para terminar, les comparto que me ha llegado un comunicado conjunto de la presidencia de la República y el gobierno del Distrito Federal para aclarar que lo que se descubrió hace unos días en un inmueble supuestamente de Rehabilitación de Alcoholismo y Drogadicción, de la Delegación de Iztapalapa de la capital mexicana, en donde se encontraban al parecer más de 100 personas privadas de su libertad como esclavos y que eran explotadas laboral y sexualmente, no guardan ninguna relación con los festejos conmemorativos de aquel glorioso día 6 de diciembre de 1810 cuando el héroe de la Independencia, Miguel Hidalgo, Generalísimo de América, abolió la esclavitud.

Yo les creo. Y es que estoy convencido que si se pretende recordar las conquistas del pasado, hay que hacerlo con los frutos del presente y no como si estos doscientos y cien años hayan trascurrido en vano. Que caray.

Pero bueno, así como uno no sabe a veces por donde empezar, tampoco sabe en que momento pondrá fin. Son mas cosas las que le quería contar, pero nos ganó el tiempo. Ahí se las iré contando poco a poco.

Esta vez nomás les quería decir que he vuelto. Y cuando se los digo, no puedo evitar recordar al señor aquel que, sintiéndose muy imprescindible después de algunos días de farra, llegó gritando con la buena nueva a su casa: ¡ya volví!!...pero desde la cocina se oyó una voz de mujer que replicó con gran indiferencia: ¿ah sí, a poco te habías ido?

miércoles, 30 de septiembre de 2009

TE LO DIGO EDUARDO PARA QUE LO ESCUCHES MEMO

Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com
El sufragio emitido el pasado 5 de Julio dejó varias lecturas que si Guillermo Padrés hasta ahorita no ha sabido leerlas, puede tropezar con la misma piedra del descontento generalizado que cosechó Eduardo Bours sobre todo en la última parte de su sexenio y que a la postre le truncó el proyecto político que había planeado a largo plazo.
El ahora gobernador deberá tener muy claro, aunque a estas alturas para algunos pudiera ser una obviedad o una intrascendencia, que si bien le favoreció el convencido voto duro de sus simpatizantes partidistas, un alto porcentaje de sufragantes, aunque parezca un simple juego de palabras, no votaron precisamente a favor de él, sino en contra del cajemense.
Dicho de otro modo: si bien la papeleta fue cruzada sobre el nombre del cananense, en mucho se votó en contra de que el grupo y proyecto Boursista se postergara y no en todos los casos a favor ni con el convencimiento pleno que el candidato blanquiazul era el guía que estaba esperando Sonora para brindar una mejor calidad de vida a sus habitantes y trascender así en la historia como un gran estadista.
Vamos: se votó a partir del hartazgo hacia la prepotencia, el compadrazgo, el cinismo, la soberbia, la oscuridad en la forma de ejercer el poder público y no como la mágica consecuencia del deslumbramiento y la certeza de que el abanderado de la famosa alternancia era el bebedizo para remediar todo nuestros males.
Es mas: ¿Recuerdan el por que se votó mayoritariamente a favor de Vicente Fox y no por Francisco Labastida en el 2000? Ah, pues eso pasó aquí pero en chiquito.
Es ahí donde el partido que asume la gubernatura debe tener cuidado: si paulatinamente se observa que la variación partidista sólo nos deslumbra con espejos pero en el fondo todo sigue igual, sin remedio alguno se nos vendrá a la mente ese término ya trillado si quieren pero no menos cierto, como lo es el gatopardismo, esa paradoja expuesta en la novela El gatopardo, del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa que se traduce en el apotegma, por decir lo así, de "cambiar algo para que nada cambie”.
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".
"¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado".
"…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está".
Evitar lo anterior es el reto Padresista. Y es que el 5 de Julio pasado una buena parte de la gente no sólo le cobró la factura demoledoramente hacia Eduardo Bours por su abyecta forma de ejercer el poder durante estos seis años, sino que además también advirtió, al que llevaban al triunfo, de que si repiten estos padrones de conducta, sí no se fumiga en serio la corrupción en las dependencias de gobierno, si no democratiza la forma personal de gobernar, si se persiste en nombrar aquí y allá a sujetos acomodaticios, tan polifuncionales que lo mismo están en un puesto que en otro no por su talento sino por una mera recompensa electorera.
Si no alcanza una verdadera distinción con el que deja el cargo,si continúan los enriquecimientos (in)explicables, si se mantienen los privilegios para unos cuantos, si de su figura se quiere hacer una omnipotencia y se esculpe una idolatría gracias a la sumisión de algunos medios de comunicación, si se prioriza el intereses privado ante el interés público y este no se transparenta, si se sigue tolerando el nepotismo y si sus promesas de campaña que provocaron ilusiones se escurren por el caño del artificio y su palabra empeñada se volatiza en el nebuloso ambiente de la traición, en seis años mas, si no es que antes, habrá de estar como ahora lo estuvo Bours, en el paredón electoral a punto de ser fusilado irremediablemente por el voto ciudadano.
Aún es demasiado temprano para evaluar su desempeño. Pero a la vez, sin embargo, está muy a tiempo para aquilatar la confianza que el resultado en las urnas le otorgó.
Los nombramientos para conformar su gabinete y las designaciones que se han hecho gradualmente, no han adquirido el consenso deseado. La prolongación en el cargo o la cuasi ratificación del titular de la Procuraduría General de Justicia ejemplifica dicho descontento y traen consigo ya algunos comentarios de desilusión.
Y es que para gobernar al estado no es suficiente la aviada y el buen sabor de boca que deja un favorable resultado electoral. Esa de pronto se acaba, termina con la fiesta y enfrente no está más que la cruda realidad.
Si bien nos miraríamos presurosos si a quince días de tomar protesta ya le estuviéramos pidiendo magros logros a Guillermo Padrés, sí cuando menos le haríamos bien en recordarle que ya dejó de ser candidato y que esa sonrisa forzada que nos brinda en cada imagen y en cada flashazo no puede ser para siempre, al menos que sea una irreversible contractura facial.
Y es de aquí pal real se tiene frente a sí, el reto de trastocar la cosa pública y sacudirle todo ese polvo gubernamental que con dureza cuestionó cuando contendía para llegar al cargo que ahora tiene.
La lección que se le dio en las urnas a Eduardo Bours Castelo, insistimos, llevaba copia para Guillermo Padrés Elías. Te lo digo Eduardo para que lo escuches Memo, escribiría la gente ese domingo tan triste para muchos pero tan victorioso para otros.
Pero si eso no se tasa y no se corresponde en los hechos con las expectativas creadas, así del tamaño del triunfo así también será el tamaño de la decepción.
¿Recuerdan el desencanto que trajo la presidencia de Vicente Fox?. Ah, pues en un descuido eso puede pasar aquí en Sonora pero en chiquito.

viernes, 18 de septiembre de 2009

TERRORISTAS

Miguel Ángel Avilés.
avilésdivan@hotmail.com


El México contemporáneo es una gran puesta en escena. No acabamos de salir de un acto cuando ya iniciamos el otro.
Ahora tenemos que un tipo secuestró un avión y de pronto llegamos a pensar que era el banderazo de salida para la tercera guerra mundial. Así, con esa grandilocuencia, empezó a correr la noticia ese día 9 del mes 9 del año 2009.
Pero el aparato de seguridad se puso en práctica y, en una cuantas horas, todo estaba bajo control. De acuerdo a las primeras imagines y crónicas televisivas parecería indicar que algún miembro de la organización terrorista Al Qaeda o de la ETA había caído prisionero, gracias a la efectividad del gobierno Mexicano.
Ahí estaba frente a nosotros el facineroso: se nos presentaba como el mejor ejemplo para entender el Tratado Antropológico Experimental del Hombre Delincuente, escrito por el doctor Cesar Lombroso. Un tipo de gesto aterrador, horripilante, (la etapa intermedia entre el simio y el hombre como afirmaba el doctor Veronés) pero, sobre todo, con un alto grado de peligrosidad. Era Juan Molinar Horcasitas, el secretario de Comunicaciones y Transportes, quien en breve entrevista con Joaquín López Dóriga, confirmaba que un avión de Aeroméxico, vuelo 576 de la ruta Cancún-México, estaba secuestrado por tres sujetos de quienes se desconocía su nacionalidad, aunque se presumía que eran de origen sudamericano.
El suspenso nos invadía. El terror, principal propósito de estas gentes, comenzaba a expandirse por todas las regiones del planeta.
La primera demanda de los extremistas ya estaba en curso: que quieren hablar con el presidente. Esa noticia se propagó como fuego en palma seca.
Los minutos transcurrían y la zozobra se generalizaba. Sin embargo, dos horas más tarde, las fuerzas reales de Felipe Calderón, para tranquilizador respiro de nuestro país y el mundo entero, habían controlado la situación y los fanáticos rebeldes, gracias a Dios, estaban asegurados. Nos dijeron.
Media docena de saboteadores bajaban esposados de la nave. No obstante, otra vez la labor policiaca a la mexicana había metido las cuatro deteniendo a la brava a un puñado de inocentes, entre ellos a un diputado, quizá porque al interrogarlo él les dijo que era del PT y ellos, científicamente, de volada han de haber llegado a la irrefutable conclusión que dichas letras significan Puro Terrorista.
Subsanado su error, terminaron por reducir la lista de detenidos a solamente uno.
De este modo pudimos ver en pantalla a ese tipo de cuidado, de sumo riesgo para el país, con rostro bonachón como si no quebrara un plato pero, según se ha nos ha dicho hasta ahora por varios medios, con probables vínculos con el crimen organizado: se trataba de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, quien en conferencia de prensa detallaba el operativo para rescatar a los pasajeros que venía en el vuelo y nos informaba que el temible secuestrador del avión de Aeroméxico había sido identificado como Jósmar Flores Pereira, de origen boliviano.
Sobre la detención de por lo menos otros seis pasajeros del vuelo, García Luna explicó que esto ocurrió porque el pastor religioso había dicho que su conducta se produjo a partir de una revelación divina y que eran tres los que estaban realizando el acto. Y en efecto, así lo dijo el señor, pero en su revuelta mental se refería nada mas y nada menos que a la santísima trinidad, lo cual nos conduce a sospechar que si el secretario no es desengañado a tiempo, capaz y que gira instrucciones a sus agentes para que fueran en búsqueda del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y que a como a diera lugar se los trajeran en carácter de presentados.
Casi para terminar y como si esto fuera lo menos importante de la noticia, el intachable funcionario precisó que el secuestrador no portaba ninguna arma, ni explosivo y que lo que presentó a la azafata fue una simulación.
Por eso digo que el México contemporáneo es una gran puesta en escena. Y es que en realidad lo que ante la vista de todos se quiso exponer como la hecatombe para potenciar la supuesta efectividad de nuestras fuerzas armadas (de valor), no era sino la consecuencia de una mala, muy mala resaca de un hombre en estado de embriaguez que andaba amanecido, por decirlo así con cierta elegancia.
Y que no hay que par por alto el dato de que el avión salió de Cancún y quien conozca éste paradisiaco lugar, habrá de coincidir conmigo que es casi imposible evitar una noche de farra en tan apetecible destino turístico.
Si se trata de ser tan contundentes, como los fueron nuestros burócratas encargados de la seguridad nacional, podemos aventurarnos a decir, quien quiete y sea la verdad real, que José Marc Flores Pereira, de 44 años, de por si ya alienado por su delirio bíblico, se echó sus buenos alipuses una noche antes, sin reparar que su vuelo salía muy temprano y, con esa entonación patria, llegó al aeropuerto casi exigiendo su tequila, casi exigiendo su mezcal.
La demora de estos transportes es pan de todos los días y José Marc, con la descompensación a flor de peda, no iba a esperar hasta estar cómodamente sentado en el fuselaje para hidratar su robusto cuerpo, amén de que las líneas aéreas no se caracterizan por dar apetecibles manjares a sus viajantes.
Eso motivó que el andino, por si sí o por si no, se abasteciera con dos latas de Jumex, las cuales hasta esa mañana (quien sabe ahora), no aparecían dibujados en los señalamientos aeroportuarios como objetos que no puedan subirse abordo y por lo tanto él lo hizo.
Por eso ahora se ve en las imágenes a un José Marc muy orondo, portando estos mortales objetos en la sala de espera.
Con ellos más unos alambritos mas su fanatismo religioso, mas su cuasidemencia a cuestas, abordó a la hora indicada sin ningún contratiempo.
Pero ya arriba (y esto de “arriba” puede tener múltiples acepciones) y con una cruda en aumento nadie se está quieto, menos si hay descomunal turbulencia a miles de metros de altura.
Es muy probable -y me atrevo a decir que aquí es donde nació toda la confusión que luego la convirtieron en algo parecido a la llegada del anticristo o a la versión II del atentado al World Trade Center- que al ver que José Marc iba y venía, una de las siempre bellas azafatas, celosas guardianes del orden, le comunicó al capitán los desfiguros que andaba haciendo por todo el pasillo el amanecido y polifacético personaje.
El capitán-sujeto emisor- se comunicó a torre de control y en un muy castizo lenguaje les dijo: “me ha sido comunicado por mi asistente que un tipo, biblia en mano, trae un avión”.
Esto trajo consigo que, dando al traste con los conceptos básicos dentro de la comunicación, se empezara a jugar al ya famoso juego del teléfono descompuesto.
En torre de control, el encargado(al que por razones de método llamaremos sujeto receptor) no muy familiarizado con el lenguaje popular o muy dogmático en el intercambio comunicativo, entendió de manera literal eso de que “trae un avión” y ahí tenemos que puso en revolución a la nación entera.
En segundos todas las tropas federales habían acordonado el aeropuerto de la ciudad de México y el planeta entero tenía los ojos puestos para conocer el desenlace, mismos que de primas a primeras se temía que fuera de mortales dimensiones..
Rezos, estrategias, llamadas, rumores cruzados, vertiginosa información, medición de riesgos, resguardos de los pozos petroleros, coordinación de los tres poderes, en alerta toda la comunidad internacional, fatalidad por el famoso día 9.9.9 y los segundos se hacían minutos, y los minutos, horas.
En cuanto se tuvo el primer acercamiento con el supuesto pirata aéreo (y esto de “pirata” puede tener múltiples acepciones), de inmediato se le lanzó la pregunta de rigor en este tipo de negociación:
-¿Qué quieres?
- Un Presidente, atinó a decir un sudoroso José Marc con voz traposa.
- ¿¿un presidente??? Le reformularon los interlocutores.
-obviamente, dicen que ratifico con desesperación el andino
Y ante esa nueva confusión comunicativa, ignorantes del contexto que envolvía al trasnochado José Marc y convencidos estos de que se estaba negociando con un iracundo saudí, o con un enfermo kamikaze, trasmitieron la exigencia y enseguida se empezó a decir que los frenéticos terroristas querían hablar con Felipe Calderón Hinojosa.
Unas horas de angustia más.
Para cuando la mayoría ya orábamos por la integridad del jefe supremo de las fuerzas armadas mexicanas para que saliera con vida de esto y nos siguiera llevando por el provechoso camino que ahora nos conduce, las cadenas televisas se enlazan en vivo con quien llegamos a pensar que se trataba del terrorista de marras, pero era Juan Molinar Horcasitas, el Secretario de Comunicaciones y transportes, quien, victorioso, nos regresa la calma al anunciarnos que las fuerzas de seguridad tomaron el avión en una acción inesperada para reducir a los secuestradores y rescatar a la tripulación que permanecía en la aeronave.
El México contemporáneo es una gran puesta en escena.
Por un lado, se trasmitía en vivo y a todo color el momento en que un experto, con un traje como de apicultor de esos que laboran en los alrededores en la crianza de las abejas o como ese que usó Neil Armstrong en su arribo a la luna, desactivaba con sumo y quirúrgico cuidado un par de maletas que contenían el letal artefacto confeccionado con dos mortíferas latas de Jumex y unas radiactivas lucecitas.
Por el otro, se presentaba ante los medios de comunicación a este hombre que más que terrorista parece un líder charro del SNTE que, como ya se está viendo, por el desvanecimiento de las acusaciones o por su inimputabilidad, nada le pasará por las conductas que llevó a cabo, pero para entonces ya habrán echado a andar toda la maquinaría ministerial y judicial con los costos que esto implica.
Después de saber lo que pasó, pienso que hubiera bastado inmovilizarlo y trasladarlo al Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social “El Torito” para aplicarle una indolente sanción de hasta por 36 ejemplares horas. Nada más.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

WALMART: ¿AL CLIENTE LO QUE PIDA?

PROFECO-SONORA: UNOS SÍ, OTROS NO

Miguel Ángel Avilés
avilésdivan@hotmail.com

Me la creí. Llegamos a pensar que todo producto que vende Nueva Walmart de México S. de RL de C.V., por ser nuevo era infalible y que no se descomponían al poco tiempo de haberlo comprado.
Me la creí. Por que, a decir de sus propios portales electrónicos “el gigante mundial de la gran distribución por antonomasia se ha transformado en ejemplo paradigmático del conocimiento del cliente”. Me la creí por que esta empresa se jacta de que “los analistas son unánimes: la piedra angular sobre la que descansa el éxito de Wal-Mart es el conocimiento exhaustivo de sus clientes”.
Me la creí y con esa confianza que ahora invita al engaño acudimos a comprar un refrigerador cuyo precio no es como para darlo de propina.
Pensamos que lo echaríamos a andar y que nos duraría más de diez años con la lealtad que duró ese que, ya agotada la maquina por vieja, iba a ser sustituido por este que recién habíamos adquirido al contado en esta compañía de origen estadounidense, considerada la más grande
minorista del mundo.
Pero una tarde de agosto, la gran adquisición de pronto paulatinamente dejó de helar hasta dejarlo de hacer por completo.
Vino el coraje pero luego nos tranquilizó la creencia de que bastaría acudir a Wal-Mart y que, soportado en su aparente seriedad, nos darían nuestro lugar como clientes, poniéndole atención inmediata a la contingencia que había sufrido el mentado electrodoméstico.
Así, ilusos, con documentos de compraventa por delante nos apersonamos frente al mostrador de atención a clientes y planteamos la contrariedad.
Una mujer de cabello de color descuidado y cara de permanente rigidez, escuchó, sólo me escuchó y llamó a quienustedesquieran- el nombre me lo reservo para proteger a los inocentes-quien, después de escuchar el motivo de mi presencia, me dice que lo sentía mucho, que él nada por día hacer porque la garantía con Wal-Mart había fenecido un mes posterior a la compra.
Le pregunté lo que aparentemente es un absurdo, pero que esta y muchas tiendas con la complacencia de las autoridades supuestas protectoras del consumidor, todavía no alcanzan a fundarlo desde lo legal en un contrato de compraventa como el que había ocurrido hacia un par de meses: ¿en que disposición legal se basan para imponer, con toda desventaja para el cliente, un término tan breve en un aparato como este?
“Son la políticas de la empresa” intentó explicar el muchacho cuyo nombre me lo reservo para proteger a los inocentes. “Lo que se puede hacer es llevarlo con el proveedor para que se lo arreglen” y me hizo pensar de pronto que el refrigerador lo había comprado en la segunda del Tianguis del Paloverde y no en una compañía de origen estadounidense, considerada la más grande
minorista del mundo.
-¿Entonces ustedes nomás irían por él a la casa y lo llevarían con ellos? Pregunté como para desvanecerme un poco de mí ya naciente encabronamiento.
-No, si nosotros no vamos por él. Usted lo tiene que traer y nosotros nos llevamos para allá, precisó el joven cuyo nombre me lo reservo para proteger a los inocentes.
Suspiro hondo de mi parte, y la memoria echada a andar para saber
quien, con un carro apropiado, me pudiera auxiliar en esa irremediable misión y así evitarme la pena de ir como el pípila por todo el periférico.
El empleado cuyo nombre me lo reservo para proteger a los inocentes, pudo ver en mi cara el reflejo de mi conmoción, pero ante mi pregunta obvia de que para cuando quedaría listo, soltó el pilón de su candorosa, casi obligada frialdad:
“-pues a veces se tardan como un mes…”
¿¿Un mes??? Repregunté asombrado quizá para arañar la posibilidad de que había escuchado mal…
(“Los analistas son unánimes: la piedra angular sobre la que descansa el éxito de Wal-Mart es el conocimiento exhaustivo de sus clientes”).
Como defensa, a lo mejor como imploración para que se condoliera de alguien que puede quedarse hasta un mes sin refrigerador, le pinté una rápida monografía sobre el clima de Hermosillo en estas fechas: El clima es caluroso y extremo, llegando en ocasiones a superar los 45°C en verano…traté de que entendiera lo que significaba quedarse sin refrigerador en estas temporadas…traté, mucha otras cosas traté.
Todas recibieron una mirada impersonal, un silencio como de estudiante que no se sabe ninguna respuesta en un examen oral.
Le pedí la dirección del lugar a donde habría de llevar sin remedio el mueble y su sinceridad me asustó: la verdad no se donde queda, pero le voy a dar un número a donde puede llamar. A lo mejor ellos pueden ir por él, dijo como esperanzándome. Se perdió por unos minutos y regreso con un trozo de papel arrancado de una hoja en el cual venía anotado un número….una, dos, tres llamadas el fin de semana y, lógicamente ¿lógicamente? no contestaron.
El lunes en la mañana ya había consecuencias de la inutilidad del refri: las mayoría de lo productos estaban echados a perder o en vías de…Pasadas las dos de la tarde, arranqué hacia la PROFECO, ese organismo para la defensa de los derechos del consumidor en México (aquí pueden soltar cualquier expresión).
Me recargué en el mostrador que está a la entrada y como si fuera el hombre invisible, dos mujeres siguieron su conversación cual si no hubiera llegado nadie.
La que ahora se que se llama Zulma Gutiérrez se me quedó viendo y me inquirió con un “que se le ofrece” seco y reclamante como si me hubiera introducido a un domicilio privado.
Le conté lo que pasaba, le expuse el trato de la empresa Wal-Mart, le platiqué el remedio que me daban y creyendo que ahí la llevaba yo con mi intento de lograr su comprensión, interrumpió:
“-Te voy a ser sincera: nosotros No entramos con Wal-Mart,…para citar al proveedor nosotros le damos un procedimiento. ¿No has hablado al teléfono de quejas?”(sic)
Le aposté a mi paciencia y creyendo que ello sería infalible ante sus incongruencias, desenfundé el conmovedor argumento del clima en Hermosillo.
Fallé. Cual si lo tuviera ensayado, arguyó: “Todo esto lleva un procedimiento…siempre y cuando se niegue el servicio, pero ellos no le han negado el servicio, concluyó, y yo de pronto pensé que me había metido a una nueva oficina de atención a clientes del propio Wal-Mart y a no a la instancia que defiende al consumidor.
No me di por vencido-que pareciera que ese es su propósito ante el usuario- y recurrí a toda una gama de métodos didácticos para hacerla entender que su trato, lejos de eficientar el servicio público, lo volvía inoperante, morosamente oficinesco.
Conseguí una victoria pírrica: bueno, si procede su queja, pero les pondría cita(a los proveedores) como para el 20 de septiembre (ella también hacia su luchita por lograr, como lo ha de hacer con tantos otros, que me diera por vencido y que me fuera mucho al demonio.
Por poco y lo logra conmigo, estuve a punto de aventar todo y utilizar mi refrigerador como ropero, o para jugar a las escondidas o tirarlo en el patio y agarrarlo como almacigo para sembrar hortalizas.
Perro agarré aire y le pregunté si no contaban con una sala mediadora para casos que requirieran premura…
El mismo trato: no, no contamos con eso.
Inhalé, exhalé…Inhalé, exhalé y puse de mi parte: ok, entonces tómame la queja.
-No, ya no se puede.
_ ¿Cómo que ya no se puede? ¿Por qué?, inquirí desesperado, como si en el aeropuerto me estuviera dejando un vuelo y no me dejaran pasar a la plataforma de despegue.
-Porque las quejas por comparecencia sólo se reciben de 8:00 a 2:00 de la tarde…
_Pero si apenas pasan de las 2:00...llevó más de media hora aquí...Me interesa interponer la queja.
_Ah pues tráigala por escrito…las quejas por escrito se reciben de 8:00 a 3:00 y verbalmente de 8:00 a 2:00 de la tarde…sentenció con un velo de prepotencia, esa criatura que nace de la ignorancia, de la tosquedad y en el ambiente, lo juro, sentí la presencia de Héctor Suárez representando a todos sus personajes de su memorable programa de “¿Qué Nos Pasa?”
_ Al borde de la embolia, le hice una última pregunta que a lo mejor debió ser la primera ¿Usted que puesto tiene aquí?
_No se, pero soy Licenciada (sic).


_ Me sobrepuse de mi perplejidad y pedí hablar con el delegado Javier Neblina, ese hombre con rostro de niño, tan dado a aparecer ante los medios como un funcionario atento y eficiente, merecedor de nuevas oportunidades de proyección personal en el gobierno de la alternancia.
De eso estaba convencido cuando entre a su oficina, de eso quedé convencido cuando salí de ella.
Porque me la creí. Mirada de aparente asertividad, retórica de funcionario eficiente, reproches para su empleado como Zulma a quien, después de exponerle su manera tan cálida, tan profesional para atender a la gente, como algo común, sólo atinó a reprochar su inexperiencia.
Luego hizo llamadas, preguntó por Rene Callejas, sobre quien mas tarde sabría que estaba a cargo de la mesa de conciliación inmediata, esa instancia que, según Zulma, no tenía la dependencia donde labora diariamente.
Hace promesas, anota mis datos, sugiere que al día siguiente presente la queja por escrito-claro en el estricto horario para ello- y me manda a mi casa contento, muy contento, digamos como creyendo que Neblina Vega era un funcionario de resultados y no un simple militante partidista que trae mas puesta su mirada en lo que le presagian los siguientes días de nombramientos sexenales.
Una hora mas tarde Rene Callejas está sonando en mi celular. Su amabilidad es elocuente, dispuesto a escuchar y poner remedio a mi penuria que no es exclusiva de un loco, sino que ejemplifica otras odiseas que a diario de vive como consumidor gracias al abuso del mercado y la pasividad de las autoridades encargadas de protegernos.
Me ilusiono, le aclaro que no quiero trato preferente, pero si lo llamo a que sus finas atenciones encomendadas, según me dijo, por el propio Delegado, se traduzcan en soluciones concretas.
Esa misma tarde rastreo telefónicamente a la que ahora se que se llama Electro Industrial, centro de garantía de LG y Samsung. Una voz amable de mujer del otro lado del auricular se presenta y escucha toda la incidencia que motivó mi llamada. Toma datos, registra reporte y anuncia que, contrario a lo que advertía Wal-Mart, ellos vendrán por el aparato, pero será hasta cinco días después. La conmuevo con mi monografía climática y queda en tres.
Mientras tanto, al siguiente día, voy y cumplo con el encargo de Javier Neblina. Queja en mano pido a la Licenciada Zulma que me la reciba pero me pasan a una mesa y luego a otra.
Ahora estoy frente a la que, según su blusa, se llama Sandra Cota. Le acerco el escrito para que me lo reciba. Lo hace, pero antes precisa: “No soy oficial de partes, soy abogada resolutora…a mi nomás me encargaron el sello”. Y lo estampa sobre el escrito original y una de las copias.
Pregunto por René Callejas pero el encargado de Conciliación inmediata no está. Las promesas de ayer, no se han cumplido hoy.
Trato de hablar con Neblina vega para decirle que cumplí al pie de la letra con su pedimento. Me afirman que está ocupado, que tiene a dos gentes con él, que será difícil que me atienda, por que va a salir.
La puerta de su oficina se abre y voy hacía a él para informarle. Se le ve inquieto, evasivo, la empatía de un día antes ya no parece tanta, tampoco se ve ya la voluntad que aparentaba su labia. Parece que los modales de Zulma ya contagiaron a sus superiores.
Me voy de ahí, no sin antes pedirle al delegado que cuando menos me preste un refrigerador. Risas de su parte.
Al siguiente día llamo y me atiende Martha Zavala pero no hay noticias sobre mi queja. René Callejas, el encargado de Conciliación inmediata no ha vuelto a llamar.
Un día más e insisto. Ahora es miércoles y me atiende Oralia Murguía. Su atención es fina y su voz es un arrullo, una tonada melodiosa que deberían de aprender varios de sus compañeros. Afirma que tiene el escrito de mi queja en sus manos y un recado para Rene Callejas, pidiéndole que me llame para saber como va su famosa conciliación inmediata. Le subrayo que no estoy pidiendo ningún trato preferente, a lo mucho es un llamado para tener un servicio público eficiente.
El jueves fildeo a Electro Industrias. Equivocan el horario pero vuelven en la tarde y ahí estamos recibiéndolos, contándoles la repentina descompostura del aparato. Son Juan y Ramiro los que vienen a cumplir la orden de trabajo. Son tipos sencillos, asalariados, con la vocación de servir. Pronunció sus nombres y suena como si me refiriera a un dueto de música norteña. Rastrean el daño y tienen una hipótesis. El mes con el que amenazaba el de Wal-Mart se convierte en un día para otro, incluso quieren traerlo el fin de semana para asegurase que no falle. Sin tanta palabrería mediática, ellos resultan eficientes. Los dos salen cargando el refregirador. Pareciera que llevan un ataúd metálico de esos que proporciona el DIF.
De la queja aún no hay novedades. Han pasado cinco días desde que se interpuso y más de diez de que el producto adquirido en Wal-Mart se vino a pique. Tampoco ha vuelto a llamar en encargado de conciliación inmediata, Rene Callejas.
El sábado el compromiso se cumple puntualmente. El refrigerador vuelve a cobrar vida.
Pasan los días y no he vuelto a saber nada de mi queja. Ninguna notificación, ningún palabra traducida en acciones.
Ahora es miércoles pero no quiero recibir otra descortesía de esas con las que la Licenciada Zulma Gutiérrez acostumbra recibir a la gente que acude a PROFECO. Solicito información por la vía telefónica y ahí está de nuevo esa voz fina y melodiosa de Oraría Murguía. Habla con transparencia y me da el número de expediente de mi queja, pero asegura que aún no se señala fecha para la audiencia porque se intentará la Conciliación inmediata a través de René Callejas.
Le manifiesto que el producto ya quedó. Quiero saber, sin embargo, que fin tendrá mi queja y que hará la Procuraduría por esta acción del proveedor.
Mi asunto puede ser un asunto menor, muy menor. Pero este caso aparentemente singular, es el pan de todos los días tal como ahora lo hizo Wal-Mart, o lo puede hacer un establecimiento, o el changarrero mas abusivo de la esquina con la gente.
Por fortuna la PROFECO ya nos anuncia en su stock la llegada de Consuman, el personaje de historietas creado por ellos mismos y que representa al defensor de los consumidores.
Bendito sea dios: me ha vuelto el alma al cuerpo.
Yo lo propongo como nuevo delegado cuando el actual se vaya.
Pero antes que eso suceda debo de agradecerle a este último todas sus atenciones. Sobre todo la conciliación inmediata: fue insuperable.
Antes bien, ya fui a la delegación de la Profeco a desistirme de la queja.
Si al principio acudí a sus instalaciones fue porque me creí toda la retórica que dice su portal sobre su visión, su misión, sus líneas estratégicas institucionales.
Sí, de la mejor buena fe, todo se lo creí. Pero esta vez solamente.

lunes, 24 de agosto de 2009


Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com

UNA HORA DE BALAZOS.
(A 15 años de aquel trágico motín…)


Le prometí a Lino que hablaría con el Director sobre su asunto y me retiré de la sala de abogados. Al fondo, comiendo cocos y saludando a los internos, Alejandro, el director del penal y el comandante observaban tranquilos los últimos avances de la construcción que albergaría a la población penitenciaria de alta peligrosidad. Faltaban quince minutos para la una de la tarde y otros diez para la llegada de la muerte que, como entró, salió de ese previsible e inolvidable martes 23 de Agosto en el Centro de Readaptación Social de Hermosillo….
-Allá anda adentro –les dije a los archivistas que preguntaban por Alejandro y, como de costumbre, me reí de ellos y ellos de mí. Luego pretendí salir del centro, pero no pude: al bajar las escaleras grises, amplias, vi a todos los custodios correr hacia el cuarto de armas y avanzar armados, sorprendidos, temerosos, dispuestos, con los ojos multiplicados, rumbo a la Ayudantía.
Las primeras gotas de plomo sobre el techo y los oídos, avisaban que la lluvia de balas no cesaría durante buen tiempo.
Corrimos al archivo casi a gatas, rascando el piso.El enfrentamiento había dado inicio. En la otra oficina, la de la Dirección General, el licenciado José Said Morúa estaba perplejo, en espera de que su presión arterial subiera hasta el tope. Todavía no llegaba el señor Tostado a regañarlo para que saliera; junto a él, algunos trabajadoras y un montoncito de internas, entre las que se encontraba la esposa del interno –y hoy occiso- Antonio Zazueta, copartícipe del intento de fuga. La dama había solicitado minutos antes la presencia del propio licenciado Morúa en el área femenil. Que deseaban hablar con él, decían insistentes, hasta que prefirieron subirlas; y ahora, frente a los hechos, en pleno zafarrancho, se mostraba apacible, sabedora, enterada, a diferencia de las demás que, atónitas, escuchaban, refugiadas en el baño, lo que afuera era ya una tragedia.
Pero algunos lo desconocíamos. Sólo la incertidumbre estaba con nosotros. Un disparo, otros más, muchos disparos, semejaban los juegos pirotécnico de un 15 de septiembre. Enseguida los vidrios y los gritos, las grietas, lo grueso. Martín intentó comunicarse con la Policía Judicial. Imposible: el tiroteo arreciaba y lo devolvió. Hasta más tarde nos daríamos cuenta de que estaba herido. Un rozón le rubricó un recuerdo en su antebrazo. Los nervios y el no saber qué pasaba, terminaron siendo un buen sedante para ignorar por un momento su mala suerte.
Jugábamos a los pronósticos. No quedaba de otra: “Aquí andan abajo”, “Los internos están armados”, “Van a subir”, “Tomaron a las internas”, “Ahí vienes pa´ca”, “¿Y Alejandro?”, “¿Y Alejandro?”, “Alejandro anda adentro”, Alejandro ya había caído. Nunca estuvo contemplado en el plan frustrado de los prófugos. Pero de pronto estaba en interiores y eso cambió obligadamente los planes de los que, a sangre y fuego, estaban dispuestos a pelarse- Aprehendieron al responsable del departamento tutelar y lo amenazaron. Lo trasladaron rumbo a la sala de guardas. Ahí también sorprendieron a la trabajadora social. Los desconcertó la aparente tranquilidad de ésta, cuando, en medio del alboroto, sólo les pidió a los presentes que le cuidaran la agenda que traía. Fue la pausa que aprovechó para zafarse de sus captores y correr, hecha la mocha, hacia los patios que dan al Departamento de Ayudantía. Para entonces, “El Cantinflas” y Alejandro forcejeaban. Mario Moreno terminó imponiéndose: un disparo en el abdomen y otro atrás de la oreja izquierda acabaron así de fácil, así de doloroso, con la vida de un hombre responsable.
Al archivo, refugio de quince desesperados, nomás llegaban el tracataca de los cuetazos y el impacto de los vidrios rotos, el swing de los disparos rozando la paredes y el intercambio de insultos y amenazas, ambientadas con palabras que los diarios acostumbran censurar: “¡Tira el cuchillo, cabrón!” “¡Suelta a la niña, hijo de la chingada!”, “¡No, mi hija no!”. De repente, otra vez la guerra: un comandante de rehén y otro dirigiendo a los custodios. Cerca de la comandancia caería otro interno. Entre los blancos están la frente de Rocío y las extremidades de su madre. El esposo reclamaba desesperado una ambulancia y el Cereso se convertía así en el territorio de sálvesequienpueda. Para colmo, otro elemento se incorporó a nuestra trinchera: “el gas lacrimógeno” que, como el humo de las hornillas, se colaba por los ojos y venía entonces el ardor y el lloriqueo. Nada sabíamos con certeza. Ni que Alejandro iba herido, ni cuántos serán los internos amotinados, ni quiénes eran los rehenes, ni… ni… entonces llegó el miedo en serio, no el miedo acobardado, “zacatón”, de “yo le corro”, sino el miedo a la desgracia, a que estuviera sucediendo lo que se pudo haber evitado, a encontrarse en la antesala de la muerte, a ver morir a un custodio que arriesgó su vida por novecientos pesos mensuales.
Aprovechamos una calma y avisamos por el interfón que estábamos arriba, que no dispararan hacia acá. Las matas de higo estaban podadas a balazos, los guardias iban y venían de un lado a otro con el rostro de un gato tras la ventana durante un chubasco, “¡Rápido, rápido!”, junto a la sala de armas, tres cuerpos, como reses, formaban un asterisco de sangre. Adelantito, pegado a la puerta principal, dos internos más convertidos en una sola mancha roja, estaban a punto de irse pa´l otro mundo. La vista se nos paralizó un momento ante la escena. Nos apuraron. Afuera, el mundo entero: altas y bajas autoridades, policías, judiciales, todo los judiciales, extraños, llantos, madres de internos, la prensa apresurando la presea noticiosa y el camarógrafa buscado una cara larga y –por desgracia- halló la mía.
Los rumores se disputan la primicia: fue por esto, fue aquél, fue por aquello. Las armas las tenían enterradas, las trajo bajo el yeso del antebrazo un interno que, días antes, estuvo en el hospital. Alejandro no tiene nada…Alejandro acaba de morir. Los antimotines entraron, los internos disparaban al helicóptero que sobrevolaba el centro, seguían armados, queman la biblioteca. Continuarán las cosas. Adentro hay más de seis muertos. La confusión no tiene pies ni cabeza.
Después vendrían las condenas. Los golpes de pecho. El dolor, de traje, que olvidarán mañana…


EL REVES (IN) ESPERADO

Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com

El presidente del Tribunal Estatal Electoral y de Transparencia Informativa del Estado de Sonora, Miguel Ángel Bustamante había lanzado una papa caliente pero esta se le convirtió en un búmeran.
En conjunto todos los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación decidieron revocar la resolución que hace unos días dictó aquel y ahí viene de vuelta el expediente para que ahora si le entren con entusiasmo al fondo del asunto.
Si el tribunal que encabeza Bustamante Maldonado se sentía a salvo por la verónica que como el mejor de los toreros le había realizado a este complejo asunto postelectoral, hoy sin esquivas tendrán que agarrar a la queja por los cuernos y dentro de los nueve días naturales siguientes a partir de su notificación, habrán de dictar una nueva resolución que ahora sí atienda y declaré fundados o infundados los agravios que expresó la Alianza PRI Sonora, Nueva Alianza y PVEM así como el PRD, pues como recordarán, los expedientes se encuentran acumulados.
En un juicio normal como los que a diario hay en cualquier instancia judicial, esto no levantaría tanta ámpula ya que al fin y el cabo para eso están los tribunales de alzada, sea para confirmar, revocar o modificar la resolución recurrida. Aquí, sin embargo, las aguas políticas se desbordan, se magnifica dicha decisión y aunque no necesariamente se debiera entender como eso, para muchos significará un estatequieto de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al Tribunal Estatal Electoral y de Transparencia Informativa del Estado de Sonora.
Así no se vale, refunfuñaría por dentro el que fuera Presidente de la CEDH.
Y es que cualquiera que se encontrará en los zapatos del Presidente del TEETI no evitaría que su frente se aperlara de un sudor frío como cuando están ante la disyuntiva de hacer… o hacer algo que sinceramente hubieras pagado por evadirlo.
Pero ya no hay marcha atrás y en esos nueve días naturales, es decir, no hábiles que pudieran hacer más largo el tiempo sino pasadito de una semana, otra vez las cámaras y micrófonos estarán dirigidas hacia el mencionado tribunal para escuchar la nueva sentencia.
Cualquiera que sea el sentido del fallo, el o los inconformes habrán de agotar sus recursos y el ya maltrecho expediente volará rumbo al
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Como hasta ahora ha ocurrido, todos-de alguna u otra forma-seremos jueces y basados en un comentario de café, en una plática desesperada y partidista, a bordo de un camión o un taxi, en casa, en las reuniones copulares o soltando nadas un vil rumor sin el menor sustento, nos adelantaremos al dictamen final y con gran soltura, diremos a quien le favorecerá el resultado final de la contienda.
Eso, no obstante, a lo mucho nos servirá como una catarsis, como un ensayo de nuestras emociones para cuando venga el último estirón y no habiendo ya nada que hacer, el triunfador y sus seguidores festinen el arribo a la gobernatura, mientras que el derrotado pero sobre todo su creador y la de sus correligionarios, se tengan que ir con el sol cuando muera la tarde.
Ahí, en ese entonces y en ese momento, es cuando verdaderamente el panorama se tornará luminoso para muchos y negro, muy negro para otros. Por que sin mas remedio, el resultado será definitivo.
Hasta ahorita, todos es esperanza y cabildeo intenso. Justas razones si ustedes quieren, pero también desvergonzadas patadas de ahogados, que no se valen.

ALEGATOS DE OREJA.

Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com

Cuando las partes en un conflicto jurídico están en espera de una resolución, no se duermen en sus laureles y, antes de que esta llegue, cada una por su lado acude cuantas veces les sean posible o permitido con quien dictará la sentencia a fin de persuadirlo con sus argumentos y lograr que la causa le resulte favorable: a esto le han dado a llamar alegatos de oreja.
Estos alegatos de oreja seguramente fueron un recurso extra que utilizaron las partes de facto y las partes con interés jurídico que esperaban con ansias locas la resolución del Tribunal Estatal Electoral y de Transparencia Informativa del Estado de Sonora.
Los encargados de resolver esta o cualquier controversia, sin embargo, pueden atender a las partes en su oficina, escucharlos, brindarles un café, mirarlos a los ojos como si estuvieran muy interesados en lo que le están alegando, despedirlos con una palmadita empática en la espalda, pero el compromiso de la autoridad se restringe a atender sólo lo que está en el cuerpo del expediente.
EL TEETI, sin embargo, difícilmente se pudo haber evadido de esas influencias de las partes para resolver de la manera en que lo hizo. Por la capacidad de persuasión de aquellas o por iniciativa propia, el tribunal que preside el licenciado Miguel Ángel Bustamante no alcanzó la imparcialidad que dictan los principios fundamentales de la ley ni se sujetó nada más a las constancias procesales agregadas a la causa, sino que está excusa competencial, materializada en la citada resolución, estuvo precedida de una calculada reflexión a fin de no quedar mal ni con dios ni con el diablo y, saliéndose por la tangente, optó por declinar la competencia al TRIFE.
De esta forma, el licenciado Miguel Ángel Bustamante se evita el alto compromiso legal y ante todo político de opinar sobre el fondo del asunto y así los magistrados no se meten en un apuro ni arriesgan sus futuros personales con ninguno de los contendientes, sea con el Gobernador Eduardo Bours que aunque ya se va, habrá de guardarle hasta lo último entera devoción o sea con el Gobernador Electo , Guillermo Padrés con quien no hay que estar en descontento pues si termina por gobernar los próximos seis años como todo parece indicar, Bustamante sabe que más pronto que tarde le acabarían pasando la factura.
El sentido del fallo pues es de forma y no escudriñaron sobre la certeza o lo fundado o no que pudieran resultar los agravios formulados por el PRI y el resto de la Alianza así como por el Partido de la Revolución Democrático, mismos recursos que están acumulados en un mismo expediente.
De esta forma el TEETI se deslinda de la posibilidad de opinar sobre la inequidad y la ilegalidad del pasado proceso electoral el cual favoreció al candidato del Partido Acción Nacional, deja a salvo el capital político de sus magistrados para los años venideros, su presidente no arriesga esa “honorabilidad” que tantos dividendos laborales le ha dado y le endosa al TRIFE el encargo de dictar la última palabra en esto.
Antes que esto pasara, en las instalaciones del TEETI, en un subrepticio lugar o a través de una línea telefónica los alegatos de oreja estuvieron al por mayor y cada parte del proceso y cada interesado políticamente en esta contienda y en lo que ocurra próximamente en el Estado de Sonora, hicieron su luchita para que el arbitro los favoreciera con el sentido de su resolución.
Lo podrán negar, pero nos atrevemos a apostar que en este ejercicio de persuasión que se lleva a cabo a través de los alegatos de oreja, participaron en forma directa o indirecta , no sólo las partes que legítimamente tienen intereses jurídico en los recursos de quejas interpuestos que suelen hacer este tipo de alegatos, sino también las dirigencias nacionales de cada partido, las dirigencias estatales, sus propios abogados, los respectivos candidatos por sí o por interpósita persona, y desde luego el gobernador Eduardo Bours quien sin duda en esto se morirá en la raya con mayor apasionamiento incluso que el propio candidato, Alfonso Elias Serrano quien en tal disputa se oferta como el más agraviado pero curiosamente es el menos que aparece en escena, como si fuera un simple actor de reparto.
Por lo pronto pues, ese voluminoso expediente será remitido al TRIFE y mientras esta autoridad emite una resolución sea en el mismo sentido o de fondo, hasta ella llegarán de nuevo los interlocutores respectivos, con cara larga o con sonrisa amplia pero dispuestos a formular esos esperanzadores alegatos de oreja que al final de cuentas todo parece indicar que, en el caso que nos ocupa, y dejando a un lado las evidencias que arrojan las constancias procesales, son los que más están pesando.

martes, 14 de julio de 2009

NO LES CREAS, EDUARDO…

Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com

Debido a la estima que te guardo y preocupado por tu prometedor futuro político, quiero contarte, acá entre nos, lo que mucha gente piensa de ti, pero de antemano te pediré una cosa: no les creas.
Dicen de ti que tu capital ha sido un libro abierto y que la gobernatura te sirvió para aumentar exponencialmente tu riqueza y la de tu familia. Pero no les creas.
Tambien dicen que fue un nepotismo ruin y un descaro el haber impuesto a tu hermano Ricardo al frente del programa Impulsor sin darle tan siquiera el nombramiento de funcionario público para que se viera obligado a rendir cuentas. Es más: dicen que en el fondo el que gobierno en estos años fue él y no tú, Eduardo ¿Cómo la ves? , pero como te digo, son habladas las que andan diciendo, así es que no les creas nada. No mas falta que digan que él y tú tenían serias diferencias a la hora de gobernar.
Comentan además que el Plan Sonora Proyecta es en verdad una gran inversión, pero para ti y tus allegados: los constructores sobre todo. Mira nomás hasta donde llega el pensar de la gente: que el bienestar de Sonora que proclaman es la cortina del verdadero negocio que hay detrás de todo eso. Fíjate nomás, ¿que ingrata es la gente verdad?, pero insisto: tú tranquilo, no les creas nada.
Han llegado a decir incluso que esa fama de enriquecimiento familiar sólo es un distractor porque tú eres una persona muy humilde pero en realidad eres un líder, que digo líder: un visionario que lo que buscaste siempre fue concientizar a este pueblo Sonorense, y particularmente hermosillense despolitizado. De ahí que hayas dejado correr el rumor, porque era un rumor nomás ¿verdad? De derruir, por ejemplo, el internado Cruz Gálvez para crear un negocio propiedad del empresario Coppel, el cual tiene una relación filial contigo. Lo que en realidad tú querías es que la muchedumbre aletargada, carente de conciencia, de pronto se levantara y ejerciera su ciudadania en contra de lo que quería hacer con este histórico internado. Ve como se tergiversan las cosas, pero te repito, no les hagas caso, no les creas nada.
Fíjate hasta donde llegan los malintencionados: Han llegado a decir que, debido a tus unilaterales y testaduras decisiones y tu afán de imponer todo en base a la sumisión y no al consenso que demandan las democracias modernas, se te ha volteado el chirrión por el palito y en el fondo tu te estas dando cuenta-un poco tarde- que nada te sale bien, pero ahí está dale que dale dominado por tu porfía hasta el final a pesar de que en los hechos llegas al ocaso de tu sexenio arrastrando la cobija.
Sólo que la gente, dicen, no es tan sumisa como piensan tus asesores a lo que por cierto deberías de llamar a cuentas porque en estos seis años pocas veces dieron pie con bola y que en cada intento por imponer algo que ellos te hubiesen sugerido se te hacia pelotas el engrudo. Bueno, eso dicen acá en el mundo terrenal, abajo, donde está el pueblo alejado del bullicio y de la falsa sociedad. Pero calma, Eduardo, a la chusma no les creas.
A que grado serán los inventos, Eduardo, que han llegado a decir que lo del redimensionamiento(o sea el montón de recortados al inicio de tu sexenio) tuvo un alto costo para el erario pues casi todos los despedidos fueron reinstalados y que el programa SUBA anunciado con bombo y platillo fue, sigue siendo un rotundo fracaso. ¿Si te acuerda? , la gente-esa que se ha menospreciado, se alzó indignada como hacia mucho tiempo y dio una muestra de lo que es capaz cuando se organiza; ¿si te acuerda? La patrullas ¡las patrullas!! Transportando pasajeros y patrullando la ciudad; parecía que estábamos en el medio oriente o que habia habido un desastre mayúsculo y que el ejercito mexicano no tardaba en poner en práctica el plan DN-III. Pero así es la plebe, le gusta dramatizar, tu por tanto, hazme caso, yo se lo que te digo: no les creas.
Que tanto les gustará mentir a la muchedumbre que dicen que tú y Beltrones no se pueden ver ni en pintura. ¡Ay la gente!, no te digo!! , no haya que decir con tal de llamar la atención y desprestigiarte. Pero no les creas.
Y es que si les crees, al rato van a empezar a decir que la remoción de inmuebles o de parques que intentaste no tenían un propósito sano sino de mero negocio. Y eso si ya sería el colmo. Por eso, te ruego, no les creas.
Hay una tiránica minoría que anda diciendo, por ejemplo, que lo del proyecto musas ni será propiamente cultural ni guarda un interés cultural. Mira nomás hasta donde llegan. Que porque no lo planearon para otro lugar que no dañara ese parque, que justamente lo hicieron allí para darle una mayor plusvalía a los terrenos aledaños cuyo dueño es no se quien. Mira pues en las frivolidades que se fijan. Por eso le digo: las críticas a de venir de gente rústica que lo mucho a de saber pasearse en un caballo y hasta ahí. Por eso, mándalos lo más lejos posible, y nos les creas nada.
Que les importa a ellos si tú casi no estuviste o no estuviste en los festivales de mayor importancia cultural Sonorense y preferiste mandar a un representante. Haz mutis y como si no los oyeras, no les creas nada.
Hablan nomás por hablar como si no hubiéramos visto tu basto interés por la cultura.
Dicen incluso que te aferraste con la candidatura de Alfonso Elías, el mentado vaquero, con tal de no dar tu brazo a torcer y que ahora pasarás a la historia como el primer Gobernador del PRI que pierde una elección en Sonora.
Que de plano, dicen, parecías un panista infiltrado pues tu actitud política, en los hechos no hacia más que ayudar electoralmente al blanquiazul.
Que estos cinco años y cacho de artificio mediático, se hicieron añicos de un derepente y que poco o nada queda de esa imagen de perdonavidas que te construyeron tus voceros.
Ve no mas la gente lo que se pone a inventar.
Que este desencanto popular, estás andanadas ciudadanas y chistoretes hacia tu gobierno a un respiro de que todo acabe, se parece mucho a la estela de abucheos que vivió Carlos Salinas al concluir su presidencia.
Yo la verdad no lo creo, por eso te pido que tu tambien hagas lo mismo: tampoco les creas.
No mas falta que crean eso de que tu familia tiene acaparadas las concesiones de las guarderías del IMSS en el Estado.
¡Que infamia!
Es que la gente seguramente esta prejuiciada y no han entendido la misión de líder que a ti los dioses te han encomendado.
Fíjate hasta donde llegan las taras populares que ni se creyeron los piropos y los cumplidos que han dirigido miles y miles de gente a través de tanto desplegado. Ve, por eso te digo, no les creas, Eduardo.
Tanto ha sido el encono inmerecido hacia ti que hasta la famosa frase aquella en la cual advertiste que ibas a quitar a patadas las piedritas que te ponían en el camino, lo tomaron a la letra como una amenaza cuando seguramente tú te expresaba metafóricamente citando a algún pensador o algún estadista o algún poeta del siglo de oro.
Eso ya es el colmo, la ignominia, la degradación, el descrédito injusto. Que pena. Pero mantente firme, estoico: no les creas nada y repite conmigo: casi nadie por encima de la ley.
Lo que pasa es que ellos, ignorantes al fin, no entienden que tu origen silvestre mezclado con tu carrera empresarial trae consigo un hibrido discurso, un innovador discurso, un excelso discurso, un egregio discurso que los únicos capaces de explicar y entender tan personal vocabulario serían los estudios de la sociolingüística.
Será muy, muy difícil que algún simple mundano entienda tu cariz de vaquero rudo, testarudo, francote, bronco, echado pa delante, silvestre: el cruce del análisis lingüístico con los factores sociales que lo determinan que trae como consecuencia tu hábito comunicativo con tus gobernados que ya poniéndonos muy exigente, Eduardo, pudieran insultar mucho más que las llamadas malas palabras.
Mira como serán de exagerados: ahora resulta que también te están echando en cara tu reciente declaración en el sentido de que dormías como un bebé. Andan diciendo por ahí que eso ya fue el colmo del cinismo y que, en el contexto de la tragedia de la guardería, esta confesión era un humor muy negro de tu parte.
Pero que caray: si le estoy pidiendo que no le haga caso a esta multitud habladora, pues a mi menos. Quien soy yo para opinar desde este Diván sobre tu persona y en si, sobre tu estilo personal de gobernar que te caracterizó durante estos años.
A lo mucho, yo sólo quería sumarme al montón de inserciones o desplegados que aparecen publicados en tu auxilio.
Pero para que y sobre todo de donde. Mejor prosigue tu camino, no te quiebres y mantente entero, imperturbable, como hasta ahora lo has hecho aunque ya tu cara se parezca a la cara actual de José José. Y que digan lo que quieran: Tú, mi estimadísimo Eduardo, no les creas nada. Aunque todo, todito lo que dicen de ti sea rotundamente cierto...


martes, 30 de junio de 2009

LA FÓRMULA PRIISTA… COMO LOS CACHUNES.

Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com
Algunos los identifican como la Sub 17, sus actas de nacimiento indican su nombre completo pero ellos, por razones que sólo su terapeuta pudiera explicar, prefieren que los llamen por sus nada agraciados epítetos.
Luego entonces, cual si usted leyera la nota roja, podrá identificarlos como “El Pano”, “El Maloro”, “El Bebo”, “El Pato” y “la Flor”. Además componen está fórmula o este rebaño o esta tropilla, Benjamín Basaldúa y Ulises Cristópulos pero sinceramente, con esos nombres, ya no hay ninguna necesidad de ponerle apodos.
Son pues, la nueva generación creada por Jose Eduardo Robinson Bours Castelo, para desplazar a la vieja clase política del PRI que le pudiera hacer sombra y así perpetuarse él en Sonora como emperador absoluto al menos durante los próximos veinte años.
Es a él precisamente a quien este grupo de chavales le deben su carrera política y como criaturas suyas las ha formado a su placer y a su antojo.
Cuando constituyó el rebaño no les exigió talento pues no le podía pedir peras al olmo, pero si le reclamó sumisión, mucha sumisión. Tampoco les pidió capacidad sino obediencia, mucha obediencia.
No le han fallado: porque son sumisos y obedientes hasta la ignominia. Que sopor y que bochorno, diría el Piporro
Pero estos muchachitos se han creído el juego que los pusieron a jugar y ahora, inaguantables, van por el mundillo electoral llevando consigo demasiadas ambiciones pero muy, muy pocas aptitudes, sin percatarse, gracias a su avaricia, que para Bours siempre serán residuales y desechables.
Durante estos meses está claro que no han querido ser los mejores, sino los más populares. Han visto esto como una gran madrugada de farra y hay que embriagarse de poder mientras llega el amanecer.
En lo personal me recuerdan a Los Cachunes, aquellos estudiantes preparatorianos que protagonizaban una serie de televisión en los años 80s y que se la pasaban todo el tiempo en el divertimento frívolo como si eso fuera la vida y sin hacer ningún esfuerzo que pusiera a prueba su temple intelectual, si es que acaso lo tenían.
Un amigo muy querido que acaba de fallecer, haciendo gala de su demoledora, lapidaria opinión que lo caracterizó siempre, alguna vez llegó a definir a estos famosos Cachunes como el “tipo de estudiante amongolado que se reía de su propia estupidez.”

Llevado al terreno electoral, justamente eso me parece que son estos muchachos que componen la llamada sub17: un tipo de político joven y amongolado que se ríe de su propia estupidez.
Se han paseado enloquecidos por la gran alfombra de las campañas electorales, creyendo que esto es un fútil, un anodino concurso para elegir a la reina de una secundaría y no una elección constitucional para ocupar un cargo público de tan alta responsabilidad, de ahí que su “penetrante” cruzada mediática y de a pie se haya basado en una excesivo uso y despilfarro del marketing político pero, llevando en su pecado la penitencia, hasta ahora lejos de dar pie con bola, sólo han puesto de manifiesto una descomunal orfandad de ideas.
Nada de esto parece importarles. La aviada que traen les da para eso y más, no importa que sean el hazmerreír de los parroquianos concientes de este agravio que produce el ir y venir de dichos jóvenes en sus imágenes y en sus discursos y en su palabrería idiota, llenos todos de un humor involuntario que por lo menos, ante tanta tarugada, no nos harán aburrido estos días que le faltan a la contienda.
Le tupen al idioma, bofetean a la dicción, apuñalan a la sintaxis, le pasan por encima a la oratoria, maltratan al lenguaje corporal y nomás teniendo una apoplejiíta gesticulación como su único recurso, nos saturan noche y día con su bárbara estridencia.
Todo para tratar de hilvanar lo que termina por ser un galimatías o a lo mucho una infausta oda a su pastor o lo que queda de él.
Ahí van en manada El Pano”, “El Basaldúa, “El Ulises Cristópulos” “El Maloro”, “El Bebo”, “El Pato” y “la Flor cual niños que se divierten en el recreo jugando a la víbora de la mar.
Uno los ve y es cuando uno le da toda la razón a Benedetti, cuando este reflexiona, resignado, en torno a las infinitas variantes de la imbecilidad humana…

martes, 23 de junio de 2009

EL TRAJE NUEVO DEL GOBERNADOR Cuento infantil

Miguel Ángel Avilés

Hace muchos años había un Gobernador tan aficionado a los trajes nuevos que, muy fachoso él, gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.
No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos o montar a caballo y hacer sus cabalgatas. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y para cada conferencia de prensa y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Gobernador está en el vestuario”.
La ciudad del sol en que vivía el Gobernador era muy alegre y bulliciosa; eso sí: con un montón de calor y con baches por aquí y por allá. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y gente que quería cruzar para el otro lado y una vez, cuando al gobernador ya le quedaban sólo unos meses en su cargo, se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que hacian teguas y sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
-¡ah jodido!, deben ser vestidos magníficos! -pensó el Gobernador-. Si los tuviese, podría averiguar qué elementos de mi gobierno y del PRI SONORA son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico y varias cajas de huevo repletas de…huevo para que pusieran manos a la obra cuanto antes.
Ellos montaron un telar y, al igual como lo hacen los diputados, simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.
Me gustaría saber si avanzan con la tela-, pensó el Gobernador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.
“Enviaré a mi hombre de confianza a que visite a los tejedores” pensó el Gobernador-. Aunque su cara no le ayude, es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él”.
El Chino Lam se presentó pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. “¡Dios nos ampare!” – Exclamó el dirigente de YO CON SONORA para sus adentros, abriendo sus rasgados ojos como naranjas agrias -. “¡Pero si no veo nada!”. Sin embargo, no soltó palabra.
Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color rojo y el dibujo con el venado y el escudo de Sonora. Le señalaban el telar vacío, y el pobre Chino seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. “¡Dios santo!” -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea tan inútil para el cargo como “El Pano”, “El Basaldúa, “El Ulises Cristópulos” “El Maloro”, “El Bebo”, “El Pato” y “la Flor? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela.
-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.
-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el chino mirando a través de los lentes Ray Ban que se había puesto para no ser reconocido-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Gobernador que me ha gustado extraordinariamente.
-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El ex secretario tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Gobernador; y así lo hizo.
Los estafadores, dando machetazo a caballo de espadas, pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías, allá en un rincón de unas escombrosas oficinas de la Secretaría de Hacienda que alguna vez fue usada para guardar importantes documentos que un buen día terminaron por quemarse a causa de una chispa de un cooler -dijeron los voceros del gobernador-o de una explosión-consignaba el habla popular- que a su vez incendió de inmediato el techo de una guardería subrogada por el IMSS a unos acaudalados entre los que se encontraba una pariente de Margarita Zavala, la esposa del Primer Mandatario de la Nación y que servía para embodegar a cientos de niños de los cuales 47 fallecieron y muchos mas quedaron heridos en ese inolvidable incendio que la ciudad del sol y todo el mundo no olvidará por siempre.
Fue así como poco después el Gobernador envió a otro funcionario de su confianza, -Roberto Rubial Astiazarán, el Presidente del PRI Estatal- a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.
-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
“Yo no soy tonto -pensó el Chico Maravilla-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta”. Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.
-¡Es digno de admiración! -dijo al Gobernador.
Todos los moradores de la capital de Sonora hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Gobernador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras además del Vaquero y el resto de la fórmula priista, se encaminó hasta aquella bodega abandonada donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.
-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.
“¡Cómo! -pensó el Gobernador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para Gobernador y menos para candidato a la Presidencia de la República? Sería espantoso, con que cara podría yo ver a Elba Esther Gordillo”.
-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.
Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Gobernador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.
El Gobernador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales y les entregó la medalla “orgullosamente Sonorense” y les regaló de pasó un Paquete Sonora con carne clasificada, machaca, Bacanora, coyotas, Jamoncillos y chiltepines.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados al calor del bacanora, sin prender el cooler y con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!
Llegó el Gobernador en compañía de sus caballeros principales y un manchón de reporteros, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña y chiquita como si fueran para un niño de esos que fallecieron el inolvidable 5 de Junio; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, más precisamente esto es lo bueno de la tela.
-¡Sí! -consintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.
-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad a quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?
Quitose el Gobernador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y agarrando al Gobernador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.
-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!
-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle Rosales - anunció El Rorro, legendario maestro de Ceremonias.
-Muy bien, estoy a punto -dijo el Gobernador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.
Los chicos de la sub 17, es decir esos críos que componen la fórmula priista tales como “El Pano”, “El Basaldúa”, “El Ulises Cristópulos”, “El Maloro”, “El Bebo”, “El Pato” y “La Flor”, eran los encargados de sostener la cola y bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Gobernador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle Rosales y las ventanas, decía:
-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Gobernador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!, expresaban extasiados los arzobispos Carlos Quintero Arce y José Ulises Macias, quienes ahí mismo planearon publicar al día siguiente un desplegado en la prensa para felicitar al gober por tan hermosísimos atuendos.
Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño de la colonia Y GRIEGA, de esos a los que la actual candidata del PRI, Flor Ayala Robles Linares,les llamaba “mugrosos” cuando dirigió al DIF estatal y que se caracterizaba por su altivez y prepotencia hacia la gente humilde que acudía a su oficina pero nomás recibía de ella su desaire.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre, un ex trabajador de COMERCIAL VH; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero. ¡¡¡¡el Gobernador va desnudo!!!!.
Aquello inquietó al Gobernador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: “Hay que aguantar hasta el fin, que ya me quedan unos meses y si gana el vaquero me quedarán de perdida otros veinte años mas”. Y siguió más altivo que antes; y la ayuda de cámaras empresariales, la oligarquía, la iglesia y una parte de la prensa, continuaron sosteniendo la inexistente cola hasta que terminó el sexenio.
Después de eso, este hombre aparentemente probo, significó la nada.
FIN

domingo, 21 de junio de 2009

GUARDERÍA ABC: DETENER y APACIGUAR.

Miguel Ángel Avilés
avilésdivan@hotmail.com

Como era de temerse, el hilo de las responsabilidades por lo ocurrido en la Guardería ABC parece estarse rompiendo por lo más delgado.
Esta mañana de domingo fue detenida la supervisora municipal de guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social, Irma Díaz Gómez cuando esta se encontraba en las afueras de una iglesia de Hermosillo.
Raudos y veloces los agentes aprehensores la trasladaron de inmediato a la sala de indiciadas del Centro de Readaptación Social de esta capital.
El Ministerio Público hizo la consignación correspondiente y Díaz Gómez quedó a disposición del juez primero de Distrito cuyas instalaciones se encuentran en calle Doctor Paliza y calle Londres.
En el plano de la indignación popular y de las familias ofendidas por esta tragedia, esto pudiera ser, en apariencia, una primera muestra de que la autoridad está ofreciendo los resultados demandados; empero, tal detención puede ser un placebo para calmar las ansias ciudadanas y enfriar los ánimos tan acalorados.
En efecto, la gente exigía validamente respuestas inmediatas de los órganos del estado y de la federación encargados de procurar justicia y estos, viéndose presionados política y socialmente, los están dando.
Estos resultados, sin embargo, no devienen de las coordinación institucional entre la PGR y la PGJE, sino por el contrario, emanan de las disputadas y mezquindades políticas que existen entre la Federación y el Estado de Sonora las cuales se están poniendo sin recato sobre la mesa, incluso en una desgracia como esta, pues en el fondo ellos traen mas en mente no el 5 de junio sino el 5 de Julio.
A mediados de esta semana que termina, el Secretario de Gobernación “exigió” prontos resultados a las dos procuradurías, pero si en público no lo dijo, era sabido que la PGR estaba por consignar su averiguación que por cierto consta ya de un buen número de tomos.
Todo parece indicar que así lo hicieron, no porque les interese mucho la justicia pronta y expedita, sino para apaciguar las críticas que se estaba llevando la federación y de paso dejar mal parado al gobierno del Estado de Sonora, ante su aparente parsimonia para hacer lo mismo.
Si hacemos cuenta la PGR pudo haber consignado del miércoles en adelante y por razón de turno dichas consignaciones fueron a parar al juzgado primero de Distrito. Lo que resulta sorprendente es la vertiginosidad con la que en todo caso actuó dicho juzgado para resolver sobre las ordenes de aprehensión en tratándose de un asunto de tan envergadura, tan complejo y sobre todo tan voluminoso.
Pero todo parece indicar que lo hicieron, pues esta mañana de domingo se ejecutó al menos una orden de aprehensión, misma que recayó, no en un altísimo funcionario, no en el Director del IMSS, Daniel Caram, no en funcionarios estatales de alto nivel, no en la realeza que monopoliza las guarderías en Sonora, sino en la supervisora municipal de estas, Irma Díaz Gómez.
Ella está detenida como probable responsable del delito de homicidio culposo y otros más, pero, de acuerdo a la ley, puede obtener su libertad provisional bajo caución; no obstante la suma es alta y está fuera de todas sus posibilidades económicas: el juez le impone la suma de dos millones de pesos.
Sus familiares, trabajadores de todos ellos, hacen lo posible por acabalar esta suma o su equivalente en póliza de seguros para que dicha funcionaria este lo antes posible en su casa y hacer su defensa jurídico procesal desde fuera.
Quiero entender que el clamor generalizado llama a que en el terreno penal se castigue a los responsables, que no se castigue a un inocente y que se le reparé el daño moral y material a los ofendidos. Esa sería una aspiración legítima.
Pero la indignación es tanta que a veces se desborda y puede desbocarse. Eso sería peligroso porque se perdería la perspectiva de justicia a la que se aspira y nos conformaría fácilmente trayéndonos a la vista de todos un cadáver ensangrentado como resultado de sus indagatorias.
El acervo que seguramente ya se acumuló en cada una de las averiguaciones-la acción en materia civil es aparte- pondrá en predicamentos a cualquiera que tenga en sus manos el impuso procesal de los juicios y lo obligará a ver este asunto a pie juntillas y con el celo profesional que la causa se merece.
Eso si todo este sendero jurídico que apenas empieza se ve con seriedad.
Decepcionante será, en cambio, si con tal de apaciguar a una proclama social, se precipitan las resoluciones y, como siempre pasa, se empiezan a reventar los hilos por lo mas delgado como quizá este pasando ya con la detención de Irma Díaz Goméz.
Cuidado.

domingo, 14 de junio de 2009

GUARDERÍA ABC: LA PRIMERA MARCHA…

Miguel Ángel Avilés.
Justo en el corazón de la ciudad se encendió la primera vela. Enseguida se encendieron más y en el ambiente quedó un olor a cera fúnebre. La marcha había salido una hora antes desde la guardería ABC, el lugar de la tragedia y para las 7:00 de la tarde el contingente atravesaba el vado del río para encontrarse con el cerro de la campana y, a sus pies, las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia: la misma.
Ahí, como durante el trayecto, otro montón de gente se sumó al tumulto. Sólo se escuchaban los murmullos y un ruido largo como de silencio.
Apenas era el quinto día de la desdicha, del amargo recuerdo donde murieron cuarenta y cuatro niños por el humo y por el fuego.
En esa marcha: la rabia, en esa marcha: el coraje, en esa marcha: las lágrimas y el color blanco de paz y de pureza como la que tenían cada uno de los niños hasta antes que ardiera todo el almacén que se utilizaba como guardería.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Hermosillo está consternado. Sus habitantes están consternados. Tuvo que ser la muerte los que los sacara a la calle.
La cita era a las 6 de la tarde, una tarde ardorosa que recibía a hombre y mujeres y niños a las afueras de la Guardería ABC, subrogada por el IMSS a una familia de pudientes.
Los carros se ven unos a otros. El tránsito a esa hora pico se embotella. El sol, como el fuego, empieza a buscar refugio.
La cara de un niño se levanta en esa foto que lleva esa joven que marcha sin decir nada mirando un punto fijo.
“México llora por la ambición de unos cuantos”
Otra manta de fino material acusa al IMSS. Un letrero en la espalda de dos muchachas reprueba la corrupción y exige justicia. Otro acusa al Gobernador del Estado Eduardo Bours. La marcha avanza y paraliza el tráfico. Los cuerpos de policía se concentran en cada crucero en cada cuadra. De las radios de las motocicletas salen órdenes y claves descompuestas.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Un señor encorvado camina a paso lento con la ayuda de su bastón pero no baja la guardia. En las aceras la gente observa solidaría y mitotera, en las esquinas otras tantas se van sumando, se van sumando.
El nombre de la niña Lucía Guadalupe Carrillo Campos se lee grabado en una cartulina. En otra sus fotos y otra vez su nombre: Lucía Guadalupe Carrillo Campos.
“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo…”.
Ya se ve la capilla San José. Pasamos los barrios de tierra y polvo. Ya del sol casi nomás queda un pedazo. Pasamos la capilla San José y como salidos de la indignación, dos voluntarios desde su carro de viejo modelo reparten agua a los sedientos.
5 de Junio de 2009: repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
¿Quién atiende las pérdidas? ¿Quién la frustración y la impotencia? ¿Quién la herida para siempre?
Fuera! Fuera! gritan las voces disparejas a Petra Santos. Los partidos quieren acarrear agua para sus molinos pero los buitres se ven obligados a volar por donde llegaron.
Ahí se agazapan otros: los que quieren que no se toque a un responsable. Traen todo preparado, cargan mantas elegantes contra el IMSS, no quieren insultos para Bours.
Un garrafón con agua de sandía refresca de nuevo las gargantas. Villa de Seris también tiene algo que decir. Por ahí, por acá otros se van metiendo en las filas desordenadas.
Prensa de todas partes atrapa a la señora y a su hijo, al gringo que no baja su letrero: Catrina Bush, ABC Bours. Radio Bemba también ahí está de nuevo dando voz a los que no la tienen.

Pimpon es un muñeco
muy guapo y de cartón
se lava las manitas ♫
con agua y con jabón ♫
se desenreda el pelo ♫
con peine de marfil y aunque se de estirones
no llora ni hace así

Son canciones para ellos: los que ahí están, los que no están, los que se fueron: niños dormidos, niños quemados, niños de humo, niños de ardor y de lamento.

En la tienda hay,
en la tienda hay
un periquito azul
entre 2 pajaritos ♫
es muy popular ♫
y platicador ♫
y tambien muy bonito
buenos días (y aplaudían) ♫ ♫ ♫
buenos días (y aplaudían)
así nos saludaremos
buenas noches (y otras aplaudían)
buenas noches (y la señoras aplaudían)
así nos despediremos.
No, ya no cante, señora, ya no cante: su canción me duele. Ande, mejor tome un globo blanco, ande. Son para usted, ande, tomé uno y reparta los demás.
El desfile avanza y crece. Si lo ves hacía atrás apenas se divisa la última gente, si lo ves hacia adelante ya dejó el boulevard Vildósola y enfila por La Rosales.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
¿Tres mil? ¿cinco mil? ¿Seis mil? Quien sabe pero son un chingo.
“Bours: a como vas, los responsables van a ser los niños…. ¡cárcel a los culpables!”
Ya se está en la confluencia de la Rosales y la Doctor Paliza: ¡A Palacio!! ¡A Palacio!!!, ¡A Palacio!!! La marcha se enciende, ¿Qué pasa? ¿¿Qué pasa?? Dos motos tapan la bocacalle. Los reporteros gráficos se arremolinan. La maquinaria enviada por el Gobierno del Estado no evita que un contingente tome rumbo a palacio. La CTM le falla al Gobernador, Bárbara Gutiérrez le falla al gobernador. Un grupo de jóvenes pide que no se alcen contra Bours. La estrategia no funciona y ahí va un buen tumulto hacía la Plaza Zaragoza. Hasta acá, poco antes de llegar al correo, la marcha se descompone, quiere deslucir, avanza confusa y sorprendida. Ya se ven los linderos de la Universidad. Están próximas a cumplirse dos horas de camino. Las velas encendidas aumentan. La madrina de Lían, una jovencita demacrada pero estoica, carga la foto de este en lo alto. Lían avanza como si ahí estuviera, Él ya no está, pero si marcha su madre, una mujer que no alcanza los cuarenta pero a cinco días de la muerte de su hijo parece de más años: Luce desvelada y pálida.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Frente a Palacio de gobierno se lanzan botellas y se maldice y retumba una consigna: asesino!!, asesino!!. El coraje de más de cien revienta contra el gobernador. Alejandro Pardo esta irreconocible y brota en cólera porque la marcha se le va de las manos, lo rebasa y se rasca su pelona como quien se encuentra en serio aprieto. La otra parte de la marcha va tomando la plaza Emiliana de Zubeldía, toda la calle Rosales y las escalinatas del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora. La plaza, desde el primer día de la tragedia luce, ese altar de cruces blancas que forman un triangulo. En medio algunos juguetes y las flores con aroma a muerte junto a la penumbra de varias veladoras. ¿Cinco mil? ¿Seis mil? ¿Siete mil?, ¿Quién los cuenta? ¿Dónde está la autoridad, donde? ¿Dónde el Estado y el orden? ¿Donde la respuesta y los expeditos resultados? 44 niños muertos gracias a la corrupción, a la negligencia, al desprecio, a la avaricia. 44 niños muertos, 44. 5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca. Pasó en Hermosillo cuando Felipe Calderón era el Presidente de la República, cuando Eduardo Bours era el Gobernador de Sonora y cuando Ernesto Gándara presidía la capital. ¿Quién responde? ¿Quién? ¿Por qué hasta que la muerte no alcanza, por que?
En la tienda hay,
en la tienda hay
un periquito azul
entre 2 pajaritos
es muy popular ♫
y platicador
y tambien muy bonito ♫
buenos días
buenos días ♫
así nos saludaremos
buenas noches
buenas noches a
sí nos despediremos.
Sobre las escalinatas se van apilando las veladoras. Algunas se derriten y la cera cae ardiendo en el cemento como cayó el techo derretido en los cuerpos de esos niños y esas niñas.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
El gigante edificio y el silencio. La plaza abarrotada y el silencio. La calle testa y el silencio. De pronto una voz como un llamado. De pronto una voz como un reclamo. De pronto una voz como una rabia.
JUSTICIA!!, JUSTICIA!, JUSTICIA!!!!
Desde abajo, en la acera, se ven un teni y un huarache que ya no tienen dueño. Las veladoras le dan cobijo con un soplo de luz que se disipa.
JUSTICIA!!, JUSTICIA!, JUSTICIA!!!!
De nuevo las voces aisladas. La intentona por ahogar el descontento vuelve a la carga. Bárbara Gutiérrez hace su parte y arremete con todo contra el IMSS. Una gran manta la secunda y abajo a media calle, el líder de la CTM, Javier Villarreal se nota satisfecho: la trampa parece funcionar. Un grito contra Bours los desconcierta y otra vez Bárbara Gutiérrez embiste contra el Seguro Social y pide que trasladen a los niños a Sacramento: Está jugando su rol, a eso la mandaron. Pero el descontento les pasa por encima: en una esquina va metiendose a empujones esa manta ya deshilachada:
“Bours: a como vas, los responsables van a ser los niños…. ¡cárcel a los culpables!”.
Las cámaras de televisión y los flachazos no se hacen esperar y van por la mejor toma y el mejor ángulo. El grupo de jóvenes instruidos para la ocasión tratan de cubrirla. Hay jaloneos y de pronto aquello asemeja una asamblea sindical. Pero de nuevo los incómodos: en el primer piso Ismael Ochoa, confeso panista, lanza balbuceos y alharacas que se va apagando poco a poco en medio de reflectores y micrófonos que le revolotean en la boca. Oscar “El Pollo “Medina sobresale con su voz estridente. Othoniel Ramírez ya no se ve. ¿Por qué de nuevo están aquí? ¿Por qué quieren conducir y enlodar desde el confort de su pereza cada movimiento? ¿Por qué no entienden que ya estorban? ¿Por qué no impera la prudencia?La gente se va haciendo menos. El cansancio y la molestia parece que hacen mella.
¡¡Bárbara: bájate!! Se escucha de pronto y luego varias veces: ¡¡Bárbara: bájate!! ¡¡Bárbara: bájate!! ¡¡Bárbara: bájate!! Se multiplican las voces y la líder poco a poco se escabulle por la retaguardia como no queriendo pero termina por bajarse. Otro raund que pierde la estrategia de los asesores del gober. En lo alto siguen los pesares ahora en un megáfono. Ya hay mucha menos gente. Antes devino uno que otro rezo y las fotos de los niños en lo alto y unos globos blancos hacia el cielo. Una señora dde cabello cobrizo y alborotado explota su dolor por la muerte de su hijo y derrama su impotencia. Otra más se desgañita enfurecida y consigue la atención de los reporteros.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
En el Boluvard la noche parece que va transcurriendo como siempre. O quien sabe.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
En un acto desesperado, Alejandro Pardo toma la palabra y manifiesta su decepción por lo politizado de la marcha. Arremete contra un enemigo impersonal y recibe como respuesta el abucheo de algunos de los pocos que quedaban. En su partida se detiene y discute acalorado con una mujer treintañera y con un pasado confuso que no escucha. Alejandro no se percata que de arriba ya le están replicando con el mismo tono y decide abandonar el lugar a paso largo mientras que atrás lo despide una rechifla.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Una voz perdida sugiere el día de la siguiente marcha. Esa voz consigue un consenso medio forzado. La cera de las velas se va consumiendo rápido, así de rápido como se fue la vida de estos 44 niños.
5 de Junio de 2009 en Hermosillo Sonora: repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Nunca.